Envío gratuito En compras superiores a 59€
Pago Seguro Transacciones 100% seguras
Click & Collect disponible En una gran selección de productos
Garantía de calidad Selección de nuestros profesionales
El blog
de LOS PEÑOTES
Síguenosen nuestras redes sociales

La guía definitiva para entender a tu perro.

¿Te cuesta entender a tu perro? Gracias al veterinario Jean Cuvelier y la guía de consejos del primer diccionario del lenguaje de los perros que ha escrito (ediciones Vox), podemos explicarnos en nuestro «idioma humano» lo que nos quieren decir.

ACTITUDES DE TU PERRO A DESCIFRAR:

¿Por qué tu perro escarba el jardín? ¿o es de los que muerde los muebles? ¿Y cuando se pone agresivo cuidando sus juguetes como si fueran cachorros?

Al relacionarte con ellos es  importante la coherencia entre la voz y los gestos con en el mensaje que le vamos a dar. Por ejemplo, si llamamos a nuestro perro con un tono amable para después gritarle o castigarle, el animal no entenderá nada.

Y así ocurre con el resto de actitudes que solemos mantener con ellos dependiendo de cada caso:

El típico cachorro.

Actitud: el cachorro hiperactivo que no para de agitarse alrededor de su amo y mordisquear. El humano se divierte, le ríe las gracias. El perrito piensa: “Le gusta, así que sigo haciendo el demonio de Tasmania”.

Solución: Esa falta de control puede indicar confusión por falta de límites y reglas (de la madre o del amo), o ansiedad porque  no disfruta de estímulos adecuados. Será necesario corregirlo para evitar que degenere en exceso de agresividad cuando se haga mayor.

«Quiero ser mamá».

Actitud: De pronto una perrita hembra pasa horas recostada en su cama y con sus juguetes favoritos en el regazo. Está nerviosa, agresiva, incluso segrega leche: “¡Son mis bebés!”. Literalmente tiene un embarazo psicológico.

Solución: hay que tratarlo con cuidado, retirar los juguetes, reducir la dosis de alimento y agua, consultar al veterinario para que le recete diuréticos y anti galactogogos, porque más adelante podría padecer tumores de mama.

El destroza-jardines.

Actitud: Al perro le da por escarbar en tu amado jardín, e incluso puede ser peor y le da por hacerlo en el de tu vecino… Sencillamente puede que se trate de una raza con fuerte instinto cazador o quizás sea un síntoma de angustia por soledad (una de las causas más comunes de la conducta hooligan) o de mortal aburrimiento.

Solución: El dueño nunca debe cavar en el jardín delante del perro para que no piense: “Si él lo hace, bien hecho está, ¡a imitarlo!”. Si se le sorprende tunelando otra vez, es útil castigarle a cierta distancia, por ejemplo con un manguerazo de agua. Así no asociará el castigo con la presencia del amo y aunque esté solo aplicará la lección de que excavar no le conviene para nada.

«No me mires a los ojos».

Actitud: Con un perro muy agresivo que parece a punto de atacar, ¡tranquilidad y diplomacia! Si le miramos directamente a los ojos o nos agachamos para apaciguarlo le haremos creer lo contrario: “Me está amenazando, tengo que defenderme”.

Solución: No correr ni arrojarle cosas, mejor nos quedamos quietos, con los hombros caídos, la mirada baja y movimientos lentos para decirle: “Tranquilo, ni soy presa ni enemigo”. Si en el peor de los casos se abalanza y te derriba, debes girar como los toreros y hacerte un ovillo cubriéndote cabeza y cuello con los brazos.

¿Besito de perdón?… Va a ser que no es por eso.

Actitud: Entre los perros que no tienen clara la jerarquía dentro de la casa donde viven es común el falso perdón: el animal propina un mordisco (leve si está en modo dominio y más fuerte si es en desafío) y después se acerca para lamer la zona atacada. Por regla general lo confundimos con un juego o con nerviosismo y se lo permitimos o no le damos importancia así que el perro piensa: “Bien, ha quedado claro que aquí mando yo”.

Solución: En esos casos, hay que demostrarle enfado y distancia. Algo parecido sucede cuando el perro se empeña en tumbarse en un pasillo y dificultar el paso de la familia. Nos solemos hasta reír y pensar, «pero mira que es tonto y cabezota este perro, que manía de ponerse en todo el medio!» Pues de tonto nada… con ese gesto se hace fuerte y se confirma en el pensamiento de que cree que le corresponde por liderazgo: es un punto estratégico de paso y asume su posición de vigía.

Saber interpretar los gestos y actitudes de perros, o gatos, exige conocer ciertas claves del comportamiento animal. Como habéis podido comprobar, la lógica humana no suele coincidir con la de las mascotas.

 

 

 

Agradecimientos por la documentación a Verde es Vida. Fotos: Pexels

Encuentra inspiración y ayuda en nuestro blog
Otros artículos que podrían interesarte

Newsletter

Suscríbete a nuestro newsletter y mantente informado de todas nuestras promociones & eventos

GARDENISTAS S.L es responsable de los datos facilitados con la finalidad de enviar información sobre nuestros productos y servicios propios al suscrito. La legitimación para el tratamiento es el consentimiento manifestado al suscribirte. Destinatarios: no se comunicarán los datos a terceros. Derechos: acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional. Más información sobre nuestra Política de privacidad